Censuran los mejores vídeos de Esperanza Gómez en Instagram

Para quien no la conozca, Esperanza Gómez es un actriz de cine adulto procedente de Belalcázar, Colombia. Dentro del universo de la pornografía es una de las artistas más admiradas y aclamadas, por eso sus mejores vídeos tienen una gran aceptación y numerosas reproducciones en Internet.

Aunque de joven quería ser modelo, dio un paso más en términos de exhibicionismo y saltó al séptimo arte. Después de una carrera fulgurante en Playboy TV, ahora escoge personalmente las imágenes que comparte en las redes sociales, pero eso ha llevado a Instagram a censurar su cuenta por contenido explícito.

¿Censura en pleno siglo XXI?

La actriz colombiana se ha hecho un nombre en esa industria en la que lleva triunfando desde allá por 2008. Como no tiene ningún tipo de pudor ni vergüenza, sigue utilizando su identidad real, sin necesidad de utilizar un nombre artístico como hacen muchas otras actrices. Su naturalidad y desparpajo la han convertido en una de las latinas favoritas para los usuarios, que admiran su cuerpo escultural y su predisposición para complacer a los hombres delante de una cámara.

Sin embargo, en los últimos tiempos no todo han sido buenas noticias para la pornstar. Acostumbrada a compartir su cuerpo desnudo sin tapujos, ha podido comprobar que quizá el mundo más convencional aún no está preparado para situaciones muy concretas. Específicamente, los responsables de la red social Instagram decidieron censurar su cuenta por haber escrito mensajes de alto contenido erótico.

Si bien son las imágenes subidas de tono las que suelen afectar a la capacidad de  supervivencia de las cuentas, en este caso se ha apelado únicamente al lenguaje. Indudablemente, este hecho atenta directamente contra la libertad de expresión, y la artista ha manifestado que abrirá una cuenta nueva cada vez que censuren sus comentarios.

¿Han empeorado las redes sociales?

Esto se enmarca dentro de la potestad que tiene la red social de cerrar todas aquellas cuentas que no considere oportunas, pero también debe hacer recapacitar a los usuarios sobre cuál debe ser su comportamiento en Instagram. A fin de cuentas, quienes utilizan esta aplicación en su móvil se ven expuestos a una publicidad que asumen al aceptar los términos y condiciones, pero la experiencia empeora si no pueden expresarse de manera libre como propone Esperanza Gómez. De esta manera, en Instagram ya no solo se experimenta la ya habitual censura en las imágenes que muestran zonas del cuerpo “sensibles”, como órganos reproductores o pezones femeninos, sino que un lenguaje subido de tono también está prohibido.

Sin duda, la libertad de expresión en las redes sociales se ha visto coartada de diferentes maneras, tanto en Instagram como en Twitter o Facebook. Estas se vanaglorian de ser el espacio perfecto para que las personas compartan opiniones e interactúen entre sí, pero al mismo tiempo coartan la posibilidad de expresarse con normalidad.

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