Bill Gates transforma heces en agua potable

Observé cómo los montones de heces subían por la cinta transportadora y caían en un gran recipiente. Se abrieron paso a través de la máquina, hirviendo y tratándose. Unos minutos más tarde probé el resultado final: un vaso de agua potable deliciosa. La ocasión fue un recorrido por una instalación que quema desechos humanos y produce agua y electricidad (y un poco de ceniza).

He visitado muchos emplazamientos similares, como centrales eléctricas y fábricas de papel, así que cuando me enteré de esta iniciativa, que es parte del esfuerzo de la Fundación Gates por mejorar el saneamiento en los países pobres, estaba ansioso por conocerla. El agua sabía tan bien como cualquier otra que he tomado de una botella. Y habiendo estudiado la ingeniería detrás de ella, me encantaría beberla todos los días. Es así de segura.

Un proyecto de reciclaje singular

¿Por qué alguien querría convertir los residuos en agua potable y electricidad? Debido a que un número alarmante de personas, por lo menos 2.000 millones, usan letrinas que no están bien drenadas. Otros simplemente defecan al aire libre. Los desechos contaminan el agua potable para millones de personas, con consecuencias horribles: las enfermedades causadas por un saneamiento deficiente matan a unos 700.000 niños y niñas cada año, e impiden que muchos más se desarrollen mental y físicamente.

Si podemos desarrollar formas seguras y asequibles de deshacernos de los desechos humanos, podemos prevenir muchas de esas muertes y ayudar a que más niños crezcan sanos. Los inodoros occidentales no son la respuesta, porque requieren una infraestructura masiva de líneas de alcantarillado y plantas de tratamiento que no es factible en muchos países pobres. Así que hace unos años, nuestra fundación hizo un llamamiento para una nueva solución.

Antes de que empezáramos el tour, yo tenía una pregunta: ¿Acaso las plantas de aguas residuales modernas no incineran residuos? Descubrí que algunas simplemente convierten los desechos en sólidos que se almacenan en el desierto. Otros lo queman usando diesel u otro combustible que compran. Esto significa que consumen mucha energía, lo que les hace poco prácticos en la mayoría de los países pobres.